

Trinidad Rivas
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Licenciada en Geología Universidad Salamanca
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San Martín de Trebejo, Cáceres 22 marzo 1991
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Geóloga en Laboratorio de Control de Calidad y Geotécnia en Multinacional del sector.
Su experiencia
¿Qué es lo más gratificante de su oficio?
Al igual que en otros es sentirte orgullosa día a día del trabajo bien hecho viendo el impacto positivo en otros, aprender diariamente y crecer a la vez, creando conexiones con gente nueva cada día. ¿A qué edad empezó usted a escribir canciones y por qué? Empecé a escribir canciones a los 10 años de edad, pero el porqué es a día de hoy un misterio para mí. Podría decir que a veces se nace con una creatividad inherente, que forma parte de tí, de tu personalidad, y todo ello se transforma en canciones, en mi caso es así.
¿Qué autores le inspiraron para crear su obra?
Para mi propia obra me inspiraron autores como Aute, Sabina, Ismael Serrano con el cual grabé para su disco de “La llamada” y compartí escenario en el Gran Teatro de Cáceres, Inma Serrano… y por supuesto el que más me impactó fue Tontxu, al darme la oportunidad de producir mis canciones después de tantos años creándolas, cuidándolas y soñándolas.
¿Cómo llegó hasta Tontxu?
Porque al seguirle en RRSS, me enteré de que residía en Sierra de Gata desde hacía algún tiempo, concretamente en Hoyos por lo que no dudé en contactar con él para invitarle a pasar un tiempo agradable de comida y amigos en el Restaurante Os Arcus que regentaban mis abuelos y ahora mi madre en San Martin de Trevejo. ¡No sé si el hecho de ser, tanto él como yo, hijos de hosteleros nos unió aún mucho más!
¿Cuándo y por qué decidió ponerse en sus manos?
Hubo un momento en el que ya contaba con su amistad, y le pedí el favor de que invirtiera un poco de su tiempo en escuchar mis canciones maquetadas con la grabadora del móvil. Es ahí, cuando sale de él la idea de producirme personalmente los temas que tantos años estaban guardados en un cajón.
¿Cómo fue su experiencia durante la producción?
A partir de ahí, creamos un vínculo especial y mágico, lleno de anécdotas, de largas horas de estudio, de escuchas, de arreglos, de cariño y humildad. Mi experiencia fue y sigue siendo inolvidable y única, porque no hemos parado de hacer nuevas colaboraciones entre los dos, ni creo que paremos, porque tenemos las mismas ganas y las mismas ilusiones.
¿Qué sensaciones recuerda al recibir sus canciones ya una vez arregladas y listas para grabar posteriormente su voz?
Las sensaciones son indescriptibles. Escuchar tu obra desde el mismo cariño y respeto que la ves tú, pero desde el corazón y el buen hacer de otra persona, que en este caso es Tontxu, y que es por ello por lo que hablo en líneas anteriores de que se crea una conexión muy especial, ya que él se mete en tu cabeza, tus sentimientos, perspectivas, para tallar la obra desde su prisma, que a la vez sigue siendo el mío en esencia. Es muy divertido el proceso de grabación en ese aspecto, siempre estás sorprendiéndote de lo creado tanto por ti como por tu productor, porque es en ese momento cuando la punta creativa entra en juego y se apodera de alguna manera de los dos para crear melodías bonitas.
TRINIDAD Y YO
Recuerdo cuando conocí a Trinidad, en su pueblo natal, San Martín de Trevejo, que sostiene el título de “Uno de los más bonitos de España”, además de ser declarado “Bien de Interés Cultural por su Conjunto Histórico Patrimonial”
Nada más llegar, me percaté de su atractiva arquitectura, de la riqueza patrimonial histórica de sus calles engalanadas con vistosas flores que cada vecino engalana día a día, fachadas entramadas de madera, piedra y adobe, que hacen que te transportes a tiempos pretéritos.
Su ubicación de “Enclave en Valle” hace que existan canalizaciones descubiertas denominadas “regatos” llenos de agua que recorren sus trazados haciéndose protagonista del centro de cada calle.
Todas estas aguas proceden del Sagrado Monte Jálama que preside Majestuoso la Sierra y que cruza las arterias de San Martín de Trevejo, desde donde es venerado por cada habitante de este peculiar y pintoresco pueblo señorial.
Además, descubrí que se comunican en una peculiar lengua romance materna, con raíces astur-leonesas, galaico-portuguesas y que es denominada comúnmente como “A fala”, y que en su derivación y concretamente en San Martin, se denomina “Mañegu”.
Es mágico, intentar comprender el origen de esta lengua romance, ya que que al tratarse de una zona en la que en siglos anteriores la gran parte de la población vivía del tráfico ilegal de café, tabaco, textiles… quizás hizo iniciar la huella de lo que hoy se conoce como “A Fala”, aunque el origen inicial aún hoy en día es foco de estudios de diversos filólogos de varias Universidades.
Pero volvamos a nuestra protagonista, que, por supuesto ha compuesto canciones en “A Fala” además de en Castellano, manteniendo así la tradición y la cultura de la tierra que le vio nacer en 1991.
Este dato me gustó después de conocerla, consciente de la responsabilidad que naturalmente tiene cada uno con el origen de sus raíces. ¿Quién si no puede hacerlo mejor que un creador, bien sea escritor o compositor?
En una sobremesa, y después de haber charlado sobre diversos temas que nos hizo conectar rápidamente, le pedí que me mostrara lo que hacía con su guitarra acústica la joven estudiante, por aquel entonces, de Geológicas de la Universidad de Salamanca.
Nosotros ya éramos clientes del restaurante de su familia en la bella Plaza Mayor de San Martín de Trevejo, “OS ARCUS”.
Y de verdad…¡Hacía tiempo que alguien no me hacía sentir “como en casa”!, y es que la circunstancia me era ¡tan familiar!
Familia hostelera, padres divorciados, pasión por la música, compositora, comprometida con su negocio, y defendiéndolo en temporadas altas, con lo que ello supone, que a día de hoy no es nada fácil. Todo eso nos unió como hermanos al compartir recuerdos, ella de su presente y yo de mi pasado en el restaurante de mi familia en Bilbao durante los 80.
Y aquí empieza todo, aquí nace nuestro vínculo que hoy en día se refuerza cada vez más.
Yo en ese momento llevaba unos cuantos años aprendiendo a manejar el LOGIC PRO X, que es un editor de música con el que se puede grabar, mezclar y producir absolutamente de todo, “…la herramienta definitiva” según me dijo mi arreglista y productor, Diego Montoto, cuando le pedí que me orientara para empezar a arreglar mis propias composiciones, y es cierto que al principio todo lo que hacía eran auténticas “patatas”
Pero con el tiempo, la cosa cada vez iba sonando mejor.
Al paso de los años, y ya con contacto más directo con Trinidad, recibí un puñado de canciones que ella tenía guardadas en un cajón, compuestas en distintas épocas de su vida y que quería tener grabadas en condiciones y fue ahí cuando recordé aquel primer encuentro unos años antes, cuando vi a Trinidad coger la guitarra y ponerse a cantar y a interpretar con esa pasión y ese chorro de voz, que me hizo sentir lo que había vivido en mi juventud.
Y es que esa muchacha podía sentarse al lado de las grandes cantautoras que había escuchado a lo largo de mi vida en Madrid.
No olvidaré la primera escucha en mi coche camino de Plasencia por una preciosa carretera comarcal pasando por Pozuelo de Zarzón, Montermoso… más lenta, pero siempre más inspiradora que la autovía.
Un desastre de grabación, estructuras sin pies ni cabeza, muchas frases desafinadas…. una cosa es el directo y otra el estudio. Ocurre con la interpretación: No es lo mismo el teatro que el cine.
Es cierto que la misma canción que te puede hacer llorar de emoción interpretada en directo, la puedes escuchar grabada y te puede hacer llorar de lo mal que suena. ¡Es un misterio!
Este era el caso de Trinidad: “Un Fórmula-1 sin piloto”
Una compositora soberbia en directo, porque te puede estremecer cantando frente a ti, pero que para entrar en un estudio y grabar sus canciones necesitaba dirección, orientación, contención… en definitiva, una mano amiga que sacara de ella el 100% de su talento, y allí estaba yo, Juan Antonio Ipiña (más conocido como Tontxu), su amigo, su hermano y guía para sus canciones.
Así lo hicimos, me puse manos a la obra con la selección de temas, corrección de estructuras, estrofas, estribillos, acentos musicales y gramaticales, que en muchos casos no coincidían como yo considero que debe hacerlo.
El potencial de su obra estaba ahí, pero había que pulir ese diamante en bruto que eran algunas de sus composiciones. Todas creadas desde el fondo del alma, con un corazón gigante, porque no escribe esta mujer canciones para gustar a nadie, sino para expresar sus sentimientos más profundos sin otra pretensión que la de ser CANTAUTORA.
Así que, manos a la obra, y muchas horas de estudio y de vivencias, nos hizo crear la obra más humilde y primeriza de todas.
Fueron muchos los momentos de emoción a solas, nuestro estudio, nuestros instrumentos, nuestras escuchas, nuestras correcciones, y se desarrolló una evolución mutua en todos los sentidos.
En los descansos, me hablaba de su formación, es decir, de la geología. Me apasionaba escucharla hablar de las rocas que nos acompañaban a cada vistazo desde el estudio, de su química, de su comportamiento, de su creación, y tanto es así que me transportaba a tiempos remotos cada vez que salíamos y veíamos un paisaje, o me explicaba que parte de lo que ahora es emergente en nuestro Planeta Tierra.
Resulta que en la tabla de “tiempos geológicos” estábamos en un Mar. Y es que hablaba de “Millones de años”, ¿¡qué acojonantes escalas de tiempo eran esas!?
Y donde la fauna y la flora era otra bien distinta a la que conocemos en la actualidad. Y donde ¡ni tan siquiera la existencia del ser humano estaba prevista!
Todo me lo dibujaba desde una visión tan bonita y apasionante que me era imposible dejar de escucharla.
En realidad, me apasiona la geología, reconozco, desde que ella me la ha explicado. En definitiva y lo mejor es que hemos aprendido el uno del otro, nos hemos nutrido recíprocamente y de la forma más amistosa y natural.
Como anécdota, contaré que siempre me pongo las mezclas de mis producciones en el coche para ver cómo va la mezcla fuera del estudio.
Una mañana sonaba uno de los temas de Trinidad durante una temporada en la que acercaba a una vecina hasta su puesto de trabajo en el pueblo de al lado porque me pillaba de paso.
Su nombre era Paula. Ella, exquisitamente educada, jamás decía ni una sola palabra que no fuera “buenos días” al subirse y “gracias” al bajarse, tal vez por timidez. Paola, que jamás rompió su silencio durante el breve trayecto, no pudo contenerse…
.-“¿Quién es esta chica que canta?”
.- “Trinidad Rivas” le contesté.
Y entonces pensé: “ ¡Ya está! “…¡esto le va a gustar a mucha gente! Un buen tímido no pregunta jamás porque sí, ni para sacar un tema de conversación absurdo en “bla bla car”

